El compromiso social dehoniano

Siguiendo las huellas de nuestro Fundador descubrimos que la sensibilidad a las consecuencias sociales de la actividad económica es una dimensión estructurante de nuestra vocación en la Iglesia. Atraído y modelado por el corazón de Cristo, expresión del inmenso amor de Dios por el hombre, el P. Dehon desarrolla una profunda comunión con el Señor, que se une a una aguda sensibilidad por el compromiso social. En él, estos dos aspectos están intrínsecamente unidos. Por ello ha debido soportar críticas y acusaciones por parte de muchos, aun dentro de la misma Congregación, que consideraban su actividad social como una traición a la dimensión, sobre todo mística y contemplativa, que tradicionalmente ha caracterizado la espiritualidad del Sagrado Corazón. Para el P. Dehon,

“es necesario que el culto del Corazón de Jesús comience en la vida mística de las almas para después descender y penetrar en la vida social de los pueblos” (OSoc,I,3) .

El amor contemplado y vivido en el Corazón de Jesús se hace ver naturalmente en una fuerza que recrea la persona, pero también el conjunto de sus relaciones, como energía de transformación social:

“la caridad de Cristo debería expandirse como una energía nueva capaz de renovar la sociedad” (OSoc, I, 30) .

Esta profunda y fecunda relación entre espiritualidad y compromiso social es una constante en la vida y en la misión del P. Dehon. Lo encontramos en las obras directamente dirigidas a los más necesitados y a las víctimas del sistema económico explotador en los comienzos de la industrialización. Tenemos señales concretas de su participación activa en el movimiento de transformación de las mentalidades y estructuras políticas y económicas, que están a la base de estos problemas. El Colegio de S. Juan y el oratorio para la formación y acogida de jóvenes, las numerosas publicaciones periódicas y escritos sociales, la difusión de las encíclicas sociales, la participación en los congresos y movimientos político-sociales de su tiempo, son testimonios claros de las consecuencias sociales y políticas que el fundador sacaba de la profunda contemplación del amor del Corazón de Cristo. En la lógica unitaria del camino del corazón no es posible separar lo sacro de lo profano, lo espiritual de lo material. Nuestra fe en Dios y la transformación operada por el Espíritu en nosotros son llamadas a penetrar todos los aspectos de la vida personal y social. La economía humana no puede estar separada de la economía de Dios.

P. José Ornelas Carvalho, scj
Extracto de la Carta para la fiesta del Sagrado Corazón – 2011

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