En el Corazón de la Iglesia

No tenemos el derecho de disimular la grandeza de nuestra vocación. Hemos sido recogidos muy de abajo para ser elevados muy alto; hemos sido llamados a representar a su Corazón en su Cuerpo Místico que es la santa Iglesia. P. León Dehon, 2 de julio de 1880 (CF III, p.123)

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