El programa dehoniano frente al ateísmo y al neoliberalismo

Sacar la espiritulidad cristiana del ámbito privado, abrirla y hacer que transoforme la sociedad, esa fue la moción del Espíritu que recibió el padre León Dehon. A través de su vida el Señor le hizo atesorar preciosas perlas de las espiritulidades de Santa Margarita María, San Francisco, San Ignacio y la lista sigue… Todo esto sumado con su experiencia de jóven sacerdote de un pueblo que sufría la explotación de sus obreros en épocas en que la ley no les daba ningún derecho le hizo vislumbrar éste camino.

¿No dijo acaso Jesús que “no se enciende una lámpara para esconderla” (Lc 11, 33)? ¿Y no dijo también “YO SOY la Luz del mundo” (Jn 8, 12)? ¿Qué vamos a hacer, esconderlo o manifestarlo? ¡A los poderosos de la tierra les encantaría que quede “en el ámbito de las conciencias”! ¡Cuántas veces publican leyes para prohibir el culto público de diversas maneras! El padre Dehon y los primeros scj vivieron en carne propia la expulsión de Francia y de Ecuador, y más tarde el martirio en África y en Europa durante la II Guerra Mundial y hoy los misioneros viven en vilo en varios países.

Nuestra espiritualidad tiene, a menudo, una forma intimista. Es necesario conjugarla con su dimensión apostólica, encarnándola en el contexto de las culturas, de la Iglesia, de la sociedad, para hacer crecer el Reino del Corazón de Jesús en las almas y en las sociedades (cf. Cst. 4).
El programa hacer de Cristo el Corazón del mundo (Cst. 19) cae en un contexto trastornado y dividido por el egoísmo, por el materialismo ateo, falto de valores y motivaciones, entre otras cosas, a causa de la globalización neoliberal y del individualismo. Nuestras respuestas deberán ser la fraternidad, el compartir, la solidaridad, la reconciliación, la apertura a las varios modos de pobreza.
Debemos ser, a la vez, hombres de Dios y de nuestro tiempo. Operando una nueva profundización de nuestra espiritualidad, estamos llamados a cuidar sus bases antropológicas, bíblicas y teológicas, buscando reformular su contenido con un lenguaje nuevo.
(XXI° Capítulo general, n. 14-16)

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