¿Qué son los votos y la profesión religiosa?

Un voto es una promesa deliberada y libre que se hace a Dios para la realización de un acto mejor, de un acto no exigido por la simple vida cristiana.

Los votos religiosos constituyen un estado especial de vida. Las sociedades religiosas son cuerpos de élite, grupos escogidos entre el pueblo cristiano.

Nuestro Señor anunció su fundación en la respuesta al joven que le preguntó qué debía hacer para ser perfecto (Mt. 19). “Si quieres ser perfecto, anda, vende cuanto tienes, dalo a los pobres, ven y sígueme”.

El estado religioso es un estado de perfección o al menos un estado donde se tiende a la perfección. Nuestro Señor mismo indica las condiciones: dejar la familia y vivir en castidad, despojarse de todos los bienes para vivir en completa pobreza, obedecer a Nuestro Señor en sus representantes.

Nuestro Señor llama con una vocación particular y personal a los que ha predestinado a este estado. La vocación es un favor especial, la manifestación de una elección, de una preferencia, para ser la guardia de honor de Nuestro Señor y el cuerpo de escolta de la Iglesia.

La profesión religiosa es un honor; pero también un acto importante en el cual se deben pensar y meditar previamente sus deberes y responsabilidades. Hacer profesión es consagrarse a Dios enteramente y sin reserva, es obligarse a seguir a Jesús por la práctica de los consejos evangélicos.

Estos consejos son enteramente opuestos a las tres concupiscencias que arrastran al hombre hacia el pecado y por consiguiente son a la vez una protección y una reparación.

Los votos de pobreza, castidad y obediencia, que constituyen formalmente el estado religioso, son comunes a todas los Institutos; pero se diferencian por su aplicación práctica, en relación al fin principal que cada Instituto religioso se propone.

Los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús deben poner su perfección propia, en la perfecta observancia de las prescripciones que determinan para ellos el sentido, alcance y la práctica de sus votos, en conformidad con el fin de su vocación. Sus votos deben ser emitidos y practicados en espíritu de amor y de inmolación, que es el propio de su vocación.

Dehon 1907 Helsinki
Padre Dehon (1907)

León Dehon, Directorio Espiritual, III, I.

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