Acto de Reparación para los primeros viernes

“Cuando sea levantado en alto,
– atraeré a todos hacia mí” (Jn. 12,32)

He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres
Si, oh Señor, tu amor nos llamó a la gracia al mismo tiempo que nos llamaba a la vida
y después de la caída nos prometió y preparó la redención.
Tu amor inició el sacrificio reparador
con la humillación de la encarnación y de la natividad.
Tu Corazón, desde los primeros años nos atrajo a su amor
con su dulzura, con su humildad y con sus primeras inmolaciones.
Tu Corazón ardía de amor en tus labores y en tus vigilias,
y por la compasión y el peso de nuestros pecados se consumía de amor
cuando en la agonía vertiste sudor de sangre.
Tu Corazón consumó sobre la Cruz el sacrificio
dejándose abrir por la lanza.
Tu Corazón quiso instituir el Sacramento del divino amor
para donarse a nosotros perpetuamente, y a su amor atraernos fuertemente.
Tu Corazón, en fin, nos prepara un lugar eterno en el reino de los Cielos.
Que imbuidos del espíritu de los Apóstoles, podamos llevar todos los corazones a tu amor.
¡Amado sea en todas partes el sacratísimo Corazón de Jesús!
Amén.

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