Adiós al padre José Caccin scj

El pasado 20 de mayo, día de María, Madre de la Iglesia, falleció nuestro cohermano, padre José Caccin, scj.

A modo de testimonio de su servicio religioso y sacerdotal, compartimos fragmentos de cartas de tres cohermanos:

Testimonio 1

Querido José:
…Pero qué lindo fue haberte tenido como hermano y compañero de camino! Setenta y cinco años vividos intensamente, sin nunca falsificar tu alma campesina, pinchando globos de problemas inflados y aferrándote tozudamente y libremente a lo esencial de la vida humana y religiosa.

Recuerdo cuando, hace casi cuarenta años, yo llegué a Argentina y vos vivías junto a Eufrasio esa hermosa etapa de “comunidad inserta” en Gral. San Martín. Trabajo manual, oración, servicio ministerial y mucho compartir con los pobres de Fátima. Nada de proclamas revolucionarios, nada de querer enseñarles a los demás. Simplemente el gusto de vivir el evangelio con sencillez y sin el amparo de estructuras agobiantes. Bien tiene que recordar esa etapa el P. Leonardo, en ese tiempo nuestro superior regional, que avaló y acompañó ese gesto profético. He aprendido a admirarte y quererte.

Lo lindo de vos es que, cuando la obediencia te pidió volver a las “estructuras normales” de la vida comunitaria, lo hiciste con sencillez, siempre cercano a los pobres y siempre viviendo pobremente, dispensando gestos fraternos, enriqueciendo las relaciones humanas con esa sonrisa pícara, cortando discusiones serias e interminables con  tus sentencias exageradas y definitivas…
Rino Venturin, scj.

Testimonio 2

…La vida del P. José fue toda una entrega al Señor y a los hermanos; fue un verdadero servidor, un hermano, preocupado siempre por los demás, en la casa, y en las actividades pastorales. Una persona sencilla, de buen corazón, consciente de sus dones y de sus limitaciones; le gustó siempre estar con la gente, no perder el sentido del trabajo que le venía desde su familia, de su adolescencia;
p. José tenía el don de entender y vivir las cosas concretas de todos los días, siempre atento a las necesidades de los demás. De familia trabajadora , le gustaba volver a su historia personal, recordando especialmente lo dura, difícil y sacrificada que fue la vida del emigrante..
P. José un verdadero trabajador de la viña del Señor, en todo sentido; o sea este don lo quiso manifestar en los trabajos de la construcción de varios templos y capillas: bastará recordar aquí la hermosa Iglesia de N.S. de Fátima en General San Martín ( Chaco), la bella iglesia de N.S. de Guadalupe en Montevideo, las capillas de los barrios de Buenos Aires en Villa Celina; buscaba que fuesen capillas lindas, por ser la casa del Señor y de María; además el P. José como buen Dehoniano, siempre se preocupó de la situación de marginación de los jóvenes, de las familias pobres, de los ancianos; en este sentido estaba la escuela de carpintería, las viviendas, el hogar de ancianos .
Su mensaje, su homilía y su catequesis fueron siempre sencilla, concreta, directa, vivencial, nada de discursos complicados, nunca perdió el enganche con la vida, con la realidad.
E la última etapa de su vida, en Resistencia, después en Maciel en la casa del Encuentro, pero sobre todo en nuestra casa de Buenos Aires, se dedicó a recibir y atender grupos cristianos.
Les puedo asegurar que los centenares de personas que pasaron por nuestra casa para los retiros espirituales, apreciaron muchísimo la hospitalidad, la acogida, la comprensión, el respeto que tuvo para con todos; la gente se iba contenta del lugar, de la atención, de la buena comida. Se sentía como en su casa.
Queremos agradecerte, P. José por tu fidelidad, hasta lo último quisiste concelebrar la santa Misa, y la oración simple, perseverante fue tu consuelo y fortaleza en el dolor.
Capté tus últimas preocupaciones que en parte te hacían sufrir: la falta de unión a veces entre nosotros y las pocas vocaciones… P. Attilio, scj

Testimonio 3

…José se fue sin grande ruido, así como vivió. Amó su vocación y  la Congregación, a la que se dio enteramente con sencillez y generosidad. Cercano a todos, fue para todos siempre un hermano. El concepto que tenía de sí mismo lo llevó a sentirse a veces menos que otros; pero nos superó a muchos por su sabiduría, su capacidad de intuir  el sentido de la realidad y su actitud de servicio humilde… + p. o. Virginio scj.

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