Consagración de los jóvenes al Sagrado Corazón de Jesús

La novena al Sagrado Corazón de Jesús, este año comenzará el jueves 30 de mayo. Los jóvenes pueden celebrarla realizando diariamente la Consagración de los Jóvenes al Sagrado Corazón de Jesús del Papa Benedicto XVI, haciéndola solemnemente el último día.

Introducción

«Del corazón de Jesús abierto en la cruz ha brotado la vida divina, siempre disponible para quien acepta mirar al Crucificado» (Papa Benedicto XVI, Mensaje JMJ 2011)

“Creemos firmemente que Jesucristo se entregó en la Cruz para ofrecernos su amor; en su pasión soportó nuestro sufrimientos, cargó con nuestros pecados, nos consiguió el perdón y nos reconcilió con el Padre, abriéndonos el camino de la vida eterna” (ídem). Esta confesión la hacemos no sólo desde el conocimiento de las verdades que profesamos, sino como fruto de una relación personal con Cristo que se establece desde la confianza en el Amor de su Corazón. Además, esta confesión de fe, la realizamos unidos al Papa, a los obispos y pastores de la Iglesia, significando que nuestra “fe personal en Cristo, está vinculada a la fe de la Iglesia” (ídem). Es en el “corazón de la Iglesia” donde podemos experimentar el latido del Corazón de Cristo.

Con esta consagración, los jóvenes, expresamos con el Papa Benedicto XVI que “sin Cristo, muerto y resucitado, no hay salvación. Que sólo Él puede liberar el mundo del mal y hacer crecer el Reino de la Justicia, la paz y el Amor al que todos aspiramos” (ídem). Unidos en un “sólo Corazón”, pedimos con toda la Iglesia, “Ven Señor Jesús”, ayúdanos a los jóvenes del Tercer Milenio a ser artífices de la Civilización del Amor que se construye “cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz” (ídem).

«Al consagrarnos “tocamos a Jesús”, renovando la gracia de nuestro bautismo con la que fuimos introducidos de lleno en ese Amor. Se afianza en nosotros el deseo de beber constantemente en las fuentes de donde brota la vida divina que son los Sacramentos, especialmente la Eucaristía y el Sacramento del Perdón. Y por último nos introducimos en su mirada misericordiosa para poder estar siempre cerca de los más pobres y enfermos, siendo para ellos manifestación palpable del Amor de Dios.» (JMJ 2011, Catequesis Nº9)

Consagración

Señor Jesucristo, Hermano, Amigo y Redentor del hombre, míranos con amor a los jóvenes aquí reunidos y ábrenos la fuente eterna de tu misericordia que mana de tu Corazón abierto en la Cruz.

Dóciles a tu llamada, hemos venido para estar contigo y adorarte. Con ardiente plegaria nos consagramos a tu Corazón para que, arraigados y edificados en ti, seamos siempre tuyos, en la vida y en la muerte.

¡Que jamás nos apartemos de ti! Otórganos un corazón semejante al tuyo, manso y humilde, para que escuchemos siempre tu voz y tus mandatos, cumplamos tu voluntad y seamos en medio del mundo alabanza de tu gloria, de modo que los hombres, contemplando nuestras obras, den gloria al Padre con quien vives, feliz para siempre, en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

Amén.

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