Los misterios de la vida de Cristo en los escritos del p. Dehon

La vida histórica de Cristo a través de los diferentes misterios que la componen son para el Sacerdote del Sagrado Corazón en lugar de su reencuentro con Dios. He aquí por qué el Padre Fundador ha insistido tanto en la meditación de los misterios de Cristo (Recordatio Mysteriorum), vivido no tanto como un ejercicio espiritual sino como una configuración al amor de Cristo: “saber descubrir siempre –escribe– el amor de Nuestro Señor bajo la corteza de sus misterios” (Coronas de Amor II, 10), y especialmente en el de la pasión que permanece como “la clave de su Amor” (Vida de Amor VII, 1). Este misterio, el Padre Dehon lo encuentra y lo ve en la Eucaristía, que será siempre para él el signo y el lugar privilegiados de una comunión personal en el misterio de la caridad divina, revelada y comunidad en el misterio pascual de Cristo.

Sin querer darnos un método de oración, el Padre Dehon nos dice cómo su oración fue sobretodo contemplación de los misterios de la vida de Cristo y comunión en el amor que es la fuente de todos los misterios. Lo que él busca siempre es la unión a Jesús, la unión a sus disposiciones: “Aquel bello tema de oración y de contemplación se une a las disposiciones, a los actos de virtud, a los deseos, a las oraciones del Corazón de Jesús…” (Vida interior, principios, Paris 1919, 266). Él acoge y se entrega. “Es el único camino por el que puedo andar solidamente”, nos dice: – “las otras direcciones pueden convencer mi espíritu, pero ellas no me seducen tan fuertemente. Es mi camino, es mi vocación” (Extr., 163: 1905). Para realizar esta unión de una manera habitual, el Padre Dehon seguía el atractivo de su gracia, amaba regresar, durante el día, a los misterios principales de la vida de Jesús.

misterios de cristo y hora santa

Anuncios