Dehon y la escuela francesa de espiritualidad (1/3)

Durante la formación en el seminario francés de Roma, bajo la dirección del espiritano P. Freyd, el seminarista Dehon entra en la gran tradición de la escuela francesa del siglo XVII. Esta gran corriente espiritual, que orientará la espiritualidad católica moderna, se preocupaba especialmente de la cualificación de los sacerdotes de acuerdo con los requerimientos del Concilio de Trento. Resulta significativo constatar que los nombres destacados de esta tradición (Bérulle 1575-1629, Olier 1608-1657, Vicente de Paúl, Juan Eudes 1602-1680) abrieron seminarios y fundaron instituciones para sacerdotes. Louis Cognet, especialista en este período, subrayará esta constante que ya puso de manifiesto el “jefe de fila” del movimiento: “El ansia de la perfección sacerdotal fue una intensa obsesión de Bérulle”. A partir de su estancia en el seminario, León Dehon entra en esta mística sacerdotal, interioriza sus exigencias de vida y comienza a vivir de ésta. En ella el sacerdocio no se concibe de acuerdo con el modelo antiguo de un presbiterado al servicio de una función, un ministerio para la comunidad. En la tradición de Bérulle, el modelo del sacerdote se refiere explícitamente a la vida religiosa. Antes de ser un ministro, el sacerdote debe ser un consagrado. A ojos de Bérulle, la ordenación hace del sacerdote un consagrado de Jesucristo, que debe vivir, por tanto, de esta asimilación que hace de él un alter Christus, otro Cristo. Esta imagen del sacerdote como religioso de Dios constituye, desde el seminario, la característica fundamental de la vida espiritual de León Dehon de la que se desplegará toda su obra y su actividad. La unión y la configuración con Cristo se convierten en la exigencia mayor de tal intuición. Así, el 14 de diciembre de 1867, en vísperas de su diaconado, escribe en sus Notes Quotidiennes: “La santidad consiste en la unión con Dios y la conformidad con su voluntad. En el futuro Dios hará de mí lo que quiera”.

Más tarde, hablando de su ordenación sacerdotal el 19 de diciembre de 1868 en San Juan de Letrán, Dehon escribe: “No es posible manifestar las impresiones de la ordenación. Me alcé de ella sacerdote, poseído por Jesús, todo lleno de él, de su amor por su Padre, de su celo por las almas, de su espíritu de oración y de sacrificio” (NHV, VI, 81). Esta sola frase resume en sí la única actitud espiritual de Dehon. Está menos apasionado por Cristo, que poseído por Él. Como proclama Jeremías, también él se ha dejado seducir por el Señor. Antes de intentar una respuesta, es necesario actuar primero la toma de posesión por parte de Dios. Esta dinámica trazará en Dehon un itinerario original que le conducirá lógicamente, como veremos, a la vida religiosa.

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