La cruz dehoniana, la cruz del Sagrado Corazón

Llevando la cruz le testimoniamos a Dios nuestro amor a él (Cfr. León Dehon, DSP 350).El deseo de Jesús de reparar la gloria de su Padre celestial, de salvar a las personas, de hacerlas felices y de ser amado con compensación por ello, le impulsó a abrazar con ardor la locura de la cruz. Por eso, esta locura de la cruz es el distintivo de sus verdaderos discípulos (DSP 44).

cruz dehoniana

El corazón sobre la cruz simboliza la inmolación, el abandono, la abnegación, el sacrificio del corazón y de la voluntad (DSP 183). El Redentor no pide más que el amor del ser humano, un corazón vacío y despegado de todas las criaturas, pera llenarlo de los tesoros del cielo, de su propia presencia, él, que es la riqueza infinita (DSP 19). Si el corazón está atado con cualquier lazo a sí mismo o a las criaturas, el Señor no encuentra sitio en él (DSP 332).

Oración al colocarse la cruz dehoniana:

“Señor, amo la cruz porque la has querido tú y porque me ayuda a contribuir a tu reino” (DSP 350).

La cruz nos habla y habla a Dios. A nosotros nos dice: “Ama a tu Salvador, sirve a tu Dios, que murió por tu salvación”. A Dios dice: “Bendice todo lo que está marcado con esta señal del redentor”.

El ángel de la justicia de Egipto esquivó las casas marcadas con la sangre de los corderos, porque estos corderos figuraban al Mesías. Dios bendice todo lo que está marcado con la cruz, porque la cruz del Salvador fue el rescate de todas nuestras faltas y el precio de todas las gracias.

Amemos la cruz, porque ella nos recuerda todo el amor del Salvador. Amemos sobretodo al Redentor que murió por nosotros sobre la cruz.

La cruz y el Sagrado Corazón son dos signos sagrados, dos símbolos que nos guardan el mismo lenguaje. Ambos dicen: “¡Dios los amó tanto, que entrego a su Hijo para salvarlos!”. ¡El hijo de Dios los amó tanto que aceptó y aún escogió y amó la cruz para rescatarlos y para probar su amor!

Es necesario, por lo tanto, que por detrás de su grande y dolorosa cruz nosotros llevemos nuestra pequeña cruz: la cruz del trabajo cotidiano, de la penitencia, de la obediencia, del desapego; la cruz de la paciencia en las pruebas de la vida. “Aquél que quisiera venir tras de mi y compartir mi reino, debe tomar su cruz y seguirme”. Aquí está el resumen del Evangelio. (León Juan Dehon, ASC5 / 40-42)

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