La oración "Jesús, que vives en María" (II)

En la época del padre Dehon y décadas posteriores en la Congregación la oración Oh, Jesús viviente en María, se rezaba en la oración de la mañana. En un primer momento se modificó añadiéndole una referencia al Sagrado Corazón. En 1954 se recuperó su forma original. Es importante señalar esta presencia porque nos encontramos con el “carnet de presentación” de la Escuela Francesa que expresa su teología de la oración.

La oración viene a decir que no somos nosotros quienes debemos vivir en Cristo, sino que Cristo debe vivir en nosotros. Dicho así puede parecer que en el centro de la plegaria se sitúa al hombre, pero lo que se quiere resaltar es que ese hombre no puede operar su propia santificación, sino que solo lo puede hacer Jesús. En esta oración los misterios de Jesús son presentados como uno de los medios para que Jesús viva en sus discípulos.

La Escuela Francesa entiende los misterios más como estados que como acciones particulares de Jesús. En este contexto, la presencia de María no es accidental. Ella está íntimamente unida a todos los misterios de la vida de Jesús en los que se obra la salvación. Este será uno de los puntos fuertes de la renovación del culto mariano que se inicia con Bérulle y que es seguida por Olier, Eudes y Grignon de Montfort.

STD 54, 78

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