El P. Dehon como maestro de novicios

Estamos en los comienzos del Instituto (1878—1881) y no nos maravillamos de que el P. Dehon sea también entonces el primer maestro de Novicios.

Son años de gran fervor; se está a la espera de una gran prueba, del “consummatum est”, que ha de marcar con su sello a la Congregación como obra de Dios. En este primer noviciado no todo es ideal y perfecto. El P. Dehon nota entre sus novicios, con uno gran realismo, defectos y defecciones.

¡Los novicios son poco numerosos! Sólo dos o tres (cf. CF 1, 36) en 1879. El P. Rasset profesó el 8 de septiembre de 1879. A finales del año eran : Los PP. París, Falleur, Legrand y Lamour. Uno de estos novicios, el P. Estanislao Falleur, nos ha dejado cinco cuadernos de notas sobre las instrucciones o discursos de circunstancias que el P. Dehon dio a sus novicios en la Casa del S. Corazón desde finales de 1879 a mediados de 1881.

LOS CINCO CUADERNOS FALLEUR

Los apuntes del P. Falleur cubren el período desde el 9—11—1879 hasta el 21—10—1881. Después de esta fecha no hay más que dos fragmentos bastante breves de la conferencia dada la víspera de la fiesta del S. Corazón, el 23-6—1881 y de la conferencia del 21—10—1881. Un mes más tarde, el P. Falleur hacía su primera profesión con los PP. Legrand y Dessons (cf. PV, 1—2). ¿Cómo explicar esta laguna de casi cuatro meses?

Repitamos el parecer del P. Denis en un estudio publicado sólo en inglés hasta la fecha. “A fines de mayo (1881) el P. Fundador dio un pequeño retiro… con miras a la profesión del P. Tadeo Captier, el 3 de junio de 1881… A partir de ese día se puede decir: las funciones de “Maestro de novicios” se terminaron para el P. Fundador… ¿Quién reemplazó (como suplente) al P. Dehon en su cargo de Maestro de novicios en 1881—1883, dado que en 1883 es el P. Francisco Javier Lamour quien es Maestro de novicios en Sittard (Holanda)? “

El P. Lamour hizo su primera profesión el 7 de enero de 1881. Parece probable que el suplente del P. Dehon en el cargo de “Maestro de novicios” sea el P. Captier .

Los archivos “Dehon” nada nos dicen sobre este tema, pero poseemos algunos textos que son del P. Falleur… y que, verosímilmente, son las instrucciones del P. Captier a los novicios del S. Corazón.

Llevan como título: “De la voie que doivent suivre les novices du Sacré—Coeur de Jésus” (Del camino que deben seguir los novicios del S. Corazón). Hay en ellas elementos de sólida doctrina, al lado de algunas excentricidades que delatan a un hombre desequilibrado.

El P. Falleur nos ha dejado en un sexto cuaderno algunas breves notas de conferencias dadas por el P. Dehon a los religiosos de la Casa del S. Corazón en 1885—1886. Nos ha parecido útil reproducir también estas notas en un apéndice.

Los cuadernos del novicio Falleur recibieron, en cierto sentido, la aprobación del P. Dehon. Nos vienen de sus archivos y en la iniciaci6n o primera página llevan, autógrafa del P. Dehon, la indicación: “Conferencias y sermones”.

LA CASA DEL S. CORAZÓN (MAIS0N DU SACRE—COEUR)

El noviciado estaba en la Casa del S. Corazón, casa—madre de la Congregación. La casa y el jardín habían sido para el P. Dehon un signo de la benevolencia de Dios.

El 16 de julio de 1880 el P. Dehon decía en sus instrucciones a los novicios: “Esta fiesta (N Sra. del Carmen) nos recuerda una gracia importante: hoy hace dos años que se compró esta casa. En este día en que ella da su hábito del Carmelo a sus hijos, María quiso darnos, a nosotros, que ya tenemos como hábito principal el de S. Francisco (1), el primer refugio de la Obra, (nuestro) Belén y Nazaret…” (CF III, 35).

La casa aludida había sido adquirida por las Religiosas Siervas para comenzar una nueva obra. Pero como estaba muy cerca del Colegio S. Juan, era muy a propósito para un noviciado de los Oblatos. El P. Dehon podía fácilmente cumplir sus dobles deberes de director del colegio y de Maestro de novicios en el S. Corazón. Así que las monjas cedieron su uso al P. Dehon.

“Pudimos entrar en ella y celebrar allí la misa el 14 de septiembre (1878), el día de la Exaltación de la Santa Cruz. La divina Providencia tiene sus coincidencias luminosas. ¿No se necesitaba fundar una obra de reparación sobre la cruz? El primer novicio, después del P. Rasset, fue el P. José París, quien entró el de octubre (1878)”.

Así comenzó el primer noviciado de la Congregación.

LOS PRIMEROS NOVICIOS

La Casa del S. Corazón era un edificio típicamente burgués en la esquina de la calle Richelieu (en la que estaba el Colegio S. Juan) y de la calle Royale. Además de la planta baja y un primer piso, tenía buhardillas (cf.VP, 108).

El P. Dehon vivía habitualmente en S. Juan, como superior del colegio, pero todos los días iba al S. Corazón. El número de los novicios aumentó poco a poco.

En la instrucción del de enero de 1880 el P. Dehon invita a sus novicios a dar gracias al S. Corazón, pues Mons. Thibaudier había concedido a la comunidad, compuesta “por dos o tres pobres pecadores, un altar, un tabernáculo” (CF 1, 36). Tal es la situación numérica en 1879.

El 25 de febrero de 1880, hablando de la inmolación dulce y continua en las pequeñeces de la Regla, el P. Dehon afirma: “De este modo somos doce aquí…: somos, pues, doce crucificados y el clavo es la obediencia” (CF 1, 61).

El 19 de enero de 1881, tratando también de la inmolación, afirma: “Somos ahora 16 y el que podamos atraer gracias es prodigioso” (CFV, 27).

Algunos novicios son ya sacerdotes. Además del P. Rasset, q hizo la profesión el 8—9—1879, son sacerdotes los PP. Lamour Santiago Mª Herr, Dessons, Captier.

En general, estos son novicios de una cierta edad. En 1881 el P. Captier tiene 50 años, el P. Lamour 38, el P. Legrand 32, el P. Dessons 29, el P. Philippot 26, el P. Agustín Mª Herr 26, el Santiago Mª Herr 25, el P. Falleur el P. París 23, el Waguet 19, el P. Stemplet 18 (cf. RV 1—2). El Maestro de Novicios, el P. Dehon, tiene 38 años.

En el colegio S. Juan el P. Dehon es “M. le Supérieur” (el señor (o Padre) Superior); en la ciudad es “l’abbé Dehon” (el abate Dehón); en el noviciado, el P. Juan.

EL HUERTO DE JOSÉ DE ARIMATEA

En 1879 la Casa del S. Corazón no tenía huerto. Lindaba con gran huerto que hubiera sido lo ideal para una comunidad, pero su propietario no quería venderlo y por otra parte el P. Dehon carecía de medios para comprarlo.

La Providencia vino en su ayuda de un modo bastante sorprendente. Después de haber fundado la Congregación, el P. Dehon había organizado una especie de Tercera Orden con agregados y asociados, abierta a los sacerdotes y a los seglares (cf. NHV XIV, 6 63). Entre los agregados, había un cierto Sr. Lecot, que había adoptado el nombre de José de Arimatea. Ahora bien, de improviso este Sr. Lecot decidió comprar el huerto, si el propietario se lo vendía. El día de Viernes Santo (1880) el propietario decidió de improviso vender su huerto.

El precio era elevado (90.000 francos) y el asunto debía formalizarse antes de las tres; de lo contrario todo se vendría abajo. El Sr. Lecot aceptó y a las tres firmó el contrato.

El P. Dehon comenta así el hecho: “Era el día y la hora en que José de Arimatea había cedido su huerto para la sepultura Cristo…” (NHV XIV, 21). El Sr. Lecot cedió el uso del huerto a la Casa del S. Corazón.

Sin embargo, en 1886, el Sr. Lecot retractó su palabra (cf. NHV, 62—63) y el P. Dehon tendrá que pagar el huerto de José Arimatea, cediendo al Sr. Lecot una propiedad que su padre había valorado en 72.000 francos: “Lo que me valió duros reproches de mi hermano…” —escribe (NHV XV, 56). Por el Diario sabemos que esta propiedad estaba sita en Wignehies. El P. Dehon recuerda también la dura carta de su hermano Enrique y concluye: “Ofrezco esta humillación por el reinado del S. Corazón” (NQ III, 108).

Así, de una manera quizás algo aventurada, la Casa del S. Corazón tenía lo que necesitaba.

LA VIDA EN EL NOVICIADO

El P. Dehon está ocupadísimo en S. Juan y no puede entregarse totalmente a sus novicios, como él lo desearía. En 1880 hay incluso quejas porque la dirección del noviciado es deficiente. El 14 de mayo de 1880 el P. Dehon habla a los novicios de este importante asunto: “El Corazón de Jesús es verdaderamente nuestro fundador y nuestro superior… El solo lo ha hecho todo, lo hace todo todavía y lo hará todo. Solo El quiere ser la dirección, la regla, la vida”. Para demostrar que El debe ser todo para los Oblatos, permite que su representante (el P. Dehon) no pueda consagrarse totalmente a la Obra.

Exhorta a sus novicios a comportarse con el S. Corazón como uno se porta con el mejor de los superiores: pedirle los pequeños permisos, acusarse, pedir la bendición… “El S. Corazón está ahí, recurramos a El. Que nadie se queje ya, pues, de falta de dirección, eso sería una salida desagradable” (CF II, 30—31).

El horario cotidiano es más bien severo (para nuestra mentalidad): levantarse a las 4,30 h. y acostarse a las 9,15.

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Crédito de la foto: P1200994 via photopin (licencia)

LA VIDA DE ORACIÓN

Para la vida de oración, la misa “es el acto culminante de la jornada, el acto divino, es el acto que nos caracteriza… La razón de ser de los Oblatos” (CF III, 62). Se dirán frecuentemente misas reparadoras (CF IV, 24), misas votivas al S. Corazón (CF IV, 47—51) y será un privilegio celebrar misa sin estipendio (CF Iv, 69).

Todos tienen el “Manual de oraciones” de Santa Gertrudis para ayudarse, dice el P. Dehon, durante la adoración. Hay también un librito de oraciones que se enriquecerá cada vez más hasta formar la copilación “Nuestras oraciones de los primeros años”. “Tienen cosas bellísimas…” —escribe el P. Dehon- bajo el título del manuscrito.

La reacción psicológica de un lector actual es a la vez de admiración y de malestar. De malestar por una cierta tensión sensible que aburre y, a la larga, fatiga; de admiración por el fervor entusiasta e, indudablemente, por el amor auténtico que esas oraciones expresan. De acuerdo con el axioma bien conocido: “Lex orandi, lex credendi”, las oraciones de los primeros años nos interesan por su contenido: ellas expresan los valores originales de identidad que los dos primeros capítulos de las constitucione expresan más sobriamente (para mayor ampliación, cf. M. Denis PPD, pp. 76—87).

Entre los ejercicios de piedad comunitarios está la recitación parcial del Breviario, la recordación de los misterios de Cristo, el rosario y el rosario del S. Corazón, introducido por el P. Captier en 1881. En lo esencial se conservará en la Coronilla del S. Corazón o Triple Corona del S. Corazón de Jesús.

Todos los días se hace la adoración, pero al principio no se tenía autorización para exponer el Santísimo. Finalmente, en febrero de 1880, Mons. Thibaudier concederá el permiso para e primer viernes del mes. El P. Dehon no sabe cómo agradecérselo al Señor… “es una gran noticia que nos debe espantar a nosotros tan miserables, llamados a semejante honor” (conf. del 27—2—1880 CF 1, 62). El Padre pide que se haga una novena de preparación mediante la oración, la penitencia, el silencio en la recreación de la noche: “¡Qué honor nos prepara Jesús (a) unos pobres pecadores, 12 miserables que nada merecen…!” (ibid.).

Al año siguiente, el Padre puede anunciar que el primer viernes de marzo de 1881, “es el primero de cada semana en el que tendremos la dicha de tener visiblemente entre nosotros a Jesús” (CF y, 50). Mons. Thibaudier dio la autorización par exponer e Santísimo todos los viernes. El P. Dehon se siente feliz por esta exposición hebdomadal y dice a los novicios: “Comenzaremos la novena de acción de gracias” (21—2—1881, CF V, 8).

Durante la cuaresma el P. Dehon comprometió a todos a hace diariamente el Vía Crucis. El viernes se hace en comunidad (CF V 51). “Haciendo el Vía Crucis, un Oblato aprende a asemejarse cada vez más a Cristo” (CF V, 107).

OTRAS OCUPACIONES

El tiempo que no se emplea en los ejercicios de piedad se consagra al trabajo, sobre todo intelectual. Se hace en una sala común y, desgraciadamente, la biblioteca no está muy surtida. Par algunos se trata de estudiar la teología con ayuda de hermanos que ya la conocen (CF III, 70). Otros, como el P. Philipot, se ocupan durante la mañana en dar clase en el S. Juan. Todos debe emplear su tiempo libre en el estudio, que tiene como finalidad la ciencia de la santidad: teoría y práctica. Cualquier otro estudio es contrario al noviciado, no es el momento para instruirse en otra cosa (CF III, 70).

Durante las comidas se guarda silencio. En el desayuno y en la comida se hace lectura.

El P. Dehon concede un pequeño recreo después del desayuno, “aunque subrayando que esta recreación no se usa en los demás noviciados, en los que uno se dedica enseguida al trabajo material. Aqui, como no se puede hacer un trabajo de ese tipo…, se hacen esos minutos de recreo antes de reanudar una ocupación intelectual” (11—8—1880, CF III, 68).

La única verdadera recreación es la del mediodía después de la comida. Después de la cena, el recreo es facultativo.

El noviciado dura dos años, pues, según el P. Dehon, no se pueden destruir los malos hábitos y adquirir virtudes de un día para otro (11—1—1880, CF I, 40).

G. Manzoni scj

Crédito de la foto de portada: Istvan via photopin cc

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