El Padre Dehon y la misericordia

El P. Dehon desarrolla de un modo más extenso su idea de misericordia no tanto en los periódicos, sino en sus escritos espirituales1. Sobre todo en las meditaciones, donde muchos de los capítulos tienen a la misericordia como parte del título2. Normalmente el P. Dehon se inspira en relatos bíblicos. Y observamos de nuevo cómo, a menudo, el P. Dehon ha vivido, meditado y rezado con la Biblia. Y ésta es una característica específica de la experiencia dehoniana por la que todavía hoy le estamos agradecidos.

A través de las narraciones bíblicas, el P. Dehon nos trasmite también su vivencia espiritual. Sus meditaciones no contienen tratados teológicos ni declaraciones dogmáticas, sino que expresan una dinámica de la experiencia espiritual, formada esencialmente por encuentros y relaciones. Nos encontramos ante un Dios que busca apasionadamente el encuentro con el hombre. En el escenario de estas narraciones aparecen la oveja perdida, la moneda perdida y hallada, el hijo pródigo, Zaqueo, Mateo, la Samaritana, Pedro, Tomás. Para el P. Dehon, cada uno de estos personajes, a su modo, testimonia la misericordia de Dios y la posibilidad de una nueva vida. Dios toma la iniciativa, va en busca del perdido, deja lugares y personas importantes para ponerse a buscar al que ya no le reconoce:

“¿No veis al pastor buscando a la oveja perdida? Él no espera. Deja a las otras. Él busca en los arbustos, setos y zanjas. La encuentra, la toma consigo, la carga a sus espaldas. Así es como yo haré con vosotros.” (RSC 292)

Un Dios que, en la visión espiritual del P. Dehon, no sólo busca, sino que acoge sin poner condiciones, abraza, olvida el pasado, y con el que es posible comenzar de nuevo, más allá de las propias paradas y posibilidades. En estos relatos deberemos imaginarnos todos estos movimientos, encuentros, y la alegría que reflejan, si en verdad deseamos comprender la experiencia del Dios misericordioso que el P. Dehon nos propone.

Infinito” es un término que a menudo acompaña a la misericordia de Dios en los escritos del P. Dehon. Infinita y sin medida es esta misericordia, este inconcebible y gratuito cuidar del otro, hasta el punto de sobrepasar el sentido de la justicia, ya que

“Jesús tiene un corazón de amigo y de médico para nosotros, no un corazón de juez” (CAM 1/242).

Esta ilimitada e infinita misericordia nos lleva hacia la fuente misma de la misericordia en Dios, y que el P. Dehon describe a menudo como “exceso de amor”. Para él, este exceso de amor que se trasparenta en la misericordia, tiene como lugar de su más alta manifestación la cruz, la pasión, la encarnación. La misericordia del amor consiste en el acto inexplicable de Cristo del despojarse, del hacerse esclavo, a pesar de ser Dios, como lo pone en evidencia el P. Dehon leyendo la carta a los Filipenses… Continúa siendo válida, a pesar de todo, una agraciada expresión del P. Dehon con la que nos recuerda, como maestro espiritual, una realidad que la teología debía recuperar todavía:

“No hay atributo divino más glorificado en la Sagrada Escritura que su misericordia” (RSC 72).

Que la misericordia no sea sólo la respuesta al pecado del mundo, sino la expresión de la esencia de Dios, el mismo P. Dehon lo había reconocido alguna vez. En numerosas meditaciones él describe el amor misericordioso de Dios que se dirige a los hombres, en particular en sus sufrimientos, en sus enfermedades, y evidencia cómo este exceso de amor es una fuerza regeneradora, capaz de obrar milagros, hacer curaciones, hacer posible el perdón:

“Tal es la fuente de su misericordia, de sus milagros, de sus obras buenas: la tierna compasión que él tenía por nosotros. La compasión le obligaba, le llevaba a obrar los milagros; el veía a los enfermos, su Corazón se apiadaba y los curaba. Si nosotros tenemos, como el Corazón de Jesús, una gran compasión por los desafortunados, si nosotros respondemos bien a los deseos misericordiosos del Salvador, ¿Por qué no ser también los instrumentos de su Corazón para las gracias de curación?” (CAM 1/234).

Pero ¿cómo podremos lograr participar en esta dinámica divina, en este exceso de amor que genera nueva vida? La primera respuesta que el P. Dehon ofrece es sorprendentemente fácil y preciosa, más allá de su época: confianza. A este respecto, escribe:

“Esta meditación, la última del retiro, es muy importante y resume las demás. Si se abraza la práctica que se sugiere, hemos ganado todo; si no se hace, el fruto del retiro será nulo” (CAM 1/265).

Así el P. Dehon introduce una meditación final sobre la misericordia. Confianza en el amor misericordioso: esta es la única condición para entrar en una tal dinámica.

La segunda respuesta del P. Dehon es:

“Hace falta corresponder a la gracia y actuar también de nuestra parte… practicar la misericordia hacia el prójimo.” (RSC 318).

El P. Dehon y la tradición de la espiritualidad del Corazón de Cristo la definen como “amor correspondido”, incluso un amor que se pone en lugar de aquellos que se niegan a amar. La misericordia exige, pues, vivir la economía del don.

Misericordiosos, en comunidad, con los pobres

La misericordia no es ni ingenua ni dulce. Quien experimenta el amor misericordioso de Dios no puede dejar de ser un instrumento de este amor, de modo particular en los lugares donde la vida está amenazada, eliminada, limitada, herida. El hecho de que el P. Dehon, hace cien años, se comprometiera –a pesar de la advertencia de algunos cohermanos– a favor de un perfil social de la Congregación, no era el resultado de un cálculo político, ni mucho menos el cumplimiento de una obligación moral. Fue una respuesta. Una respuesta a aquel amor que se había revelado en la cruz como fuente de vida y victoria sobre todo tipo de muerte.

Con gran respeto y profunda alegría vemos cómo en la Familia Dehoniana hombres y mujeres se sienten continuamente inspirados y movidos por la misericordia, disponibles para llegar a las periferias sociales, como sugiere el Papa Francisco. En una época como la nuestra, cargada de violencias inimaginables, ¿Quién podría dudar de que el mundo necesite de misericordia, o (como diríamos en lenguaje dehoniano) del Reino del Corazón de Jesús?

…Queríamos sencillamente compartir con ustedes lo que poco a poco emerge: un nuevo aspecto de aquella experiencia espiritual que ha marcado al P. Dehon en palabras y obras; se trata de un enriquecimiento para nuestra vocación dehoniana, mientras recordamos con agradecimiento el cumpleaños de León Dehon.

P. José Ornelas Carvalho, scj, Superior general y su Consejo,

Carta para el 14 de marzo, Aniversario del nacimiento del P. Dehon (resumen)

 

1 Les couronnes d’amour (CAM), La retraite du Sacré-Cœur (RSC), L’année avec le Sacré-Cœur (ASC).

2 El Corazón de Jesús es todo amor y misericordia (CAM 1), Misericordia del Corazón de Jesús por los pecadores (CAM 1), La misericordia de Nuestro Señor nos invita a regresar a su amor (RSC), De la misericordia de Dios (RSC), Conversión de san Pedro por la extrema misericordia del Corazón de Jesús (RSC), Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso (MSC) etc.

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