Examen de conciencia según el Catecismo

LOS DIEZ MANDAMIENTOS:

  • Indican las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado.
  • Expresan las implicaciones de la pertenencia a Dios instituida por la Alianza.
  • Son una luz ofrecida a la conciencia de todo hombre para manifestarle la llamada y los caminos de Dios, y para protegerle contra el mal.
  • Constituyen la primera etapa en el camino del Reino.
  • Preparan y disponen a la conversión y a la fe en el Dios Salvador.
  • Expresan la dignidad de la persona y determinan la base de sus derechos y sus deberes fundamentales.

Aclaración: Destacamos (siguiendo al Catecismo) que algunos pecados son mortales. Pero que en un determinado lugar no se diga que es un pecado mortal, no significa si o sí que no lo sea: puede deberse a que se presupone que todos saben que lo es, o simplemente puede ser por omisión nuestra.

EL PRIMER MANDAMIENTO: Amarás a Dios sobre todas las cosas.

‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’ (Mt 22, 37; Lc 10, 27)

Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto (Mt 4, 10).

Pecó contra el primer mandamiento:

  • Si descuidó o rechazó lo que Dios reveló y la Iglesia propone creer.
  • Si presumió de sus capacidades esperando poder salvarse sin la ayuda de lo alto, o si presumió de la omnipotencia o de la misericordia divinas esperando obtener su perdón sin conversión y la gloria sin mérito.
  • Si para poder obedecer los mandamientos de Dios no buscó ‘orar siempre sin desfallecer’ (Lc 18, 1).
  • Si no fue fiel a las promesas hechas a Dios.
  • Si no rechazó a los ídolos (Sal 115, 4-5.8; ver Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14, 1-30; Ba 6; Sb 13, 1-15,19): Se trate de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. (Mt 6, 24).
  • Si rindió culto al cuerpo, sacrificó todo a él, si idolatró la perfección física o el éxito deportivo.
  • Si no rechazó todas las formas de adivinación: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘desvelan’ el porvenir (ver Dt 18, 10; Jr 29, 8): La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘mediums’, el deseo de ganarse la protección de poderes ocultos: todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud- (Son pecados mortales). Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también pecado. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.
  • Si puso a prueba, de palabra o de obra, la bondad y la omnipotencia de Dios. (ver Lc 4, 9, Dt 6, 16).
  • Si dudó respecto al amor de Dios, su providencia y su poder (ver 1 Co 10, 9; Ex 17, 2-7; Sal 95, 9).
  • Si profanó o trató indignamente los sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas, las cosas y los lugares consagrados a Dios. Es un pecado mortal sobre todo cuando se cometió contra la Eucaristía.
  • Si arrojó por tierra las especies consagradas, o las lleva o retiene con una finalidad sacrílega, es un pecado mortal.
  • Si trató de apropiarse de los bienes espirituales (ver Hch 8, 9-24) y de comportarse respecto a ellos como un poseedor o un dueño.
  • Si rechazó o negó la existencia de Dios (ver Rm 1,18)

EL SEGUNDO MANDAMIENTO: No tomarás el nombre de Dios en vano.

«No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios» (Ex 20, 7; Dt 5, 11).

«Se dijo a los antepasados: “No perjurarás”… Pues yo os digo que no juréis en modo alguno» (Mt 5, 33-34).

Pecó contra el segundo mandamiento:

  • Si usó inconveniente del nombre de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de todos los santos.
  • Si no respetó las promesas hechas en nombre de Dios (ver 1 Jn 1, 10).
  • Si dijo contra Dios -interior o exteriormente – palabras de odio, de reproche, de desafío. Lo mismo si lo dijo contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas.
  • Si recurrió al nombre de Dios para justificar crímenes, esclavizar, torturar o matar. Es un pecado mortal.
  • Si pretendió usar de forma mágica el Nombre divino.
  • Si juró en falso. Si hizo una promesa que no tuvo intención de cumplir, o que, después de haber prometido bajo juramento, no mantuvo. Si se comprometió mediante juramento a hacer una obra mala.
  • Si no consagró sus días a Dios o no lo invocó.

EL TERCER MANDAMIENTO: Santificarás las fiestas.

¡Este es el día que ha hecho el Señor, exultemos y gocémonos en él! (Sal 118, 24; Mt 28, 1; Mc 16, 2; Lc 24, 1; Jn 20, 1).

Pecó contra el tercer mandamiento:

  • Si no participó en la Misa el Domingo o los días de Navidad, Epifanía, Ascensión, Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo y, todos los Santos. Cumple el precepto de participar en la Misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de la fiesta como el día anterior por la tarde. Los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria: Por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños. Los que a propósito faltan a esta obligación cometen un pecado mortal.
  • Si durante el Domingo y las otras fiestas de precepto, se dedicó a trabajos o actividades que le impidieron el culto debido a Dios, la práctica de las obras de misericordia, el descanso necesario del espíritu y del cuerpo, el dedicar a su familia el tiempo y los cuidados difíciles de prestar los otros días de la semana.
  • Si obligó sin necesidad a alguien a algo que le impediría guardar el Domingo. Los patrones tienen la misma obligación con respecto a sus empleados.

EL CUARTO MANDAMIENTO: Honrarás a tu padre y a tu madre.

Honra a tu padre y a tu madre (Mc 7, 8 -13; Lc 2, 51; Ef 6, 1-3; Dt 5 16; Ex 20, 12).

Usted pecó contra el cuarto mandamiento:

  • Si no dio afecto y reconocimiento a sus padres, abuelos y antepasados. Si en la medida en que pudo, no les prestó ayuda material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos de soledad o de abatimiento (ver Mc 7, 10-12).
  • Si no cuidó a los pequeños y mayores, a los enfermos o disminuidos, a los pobres.
  • Si teniendo hijos no los educó en el cumplimiento de la ley de Dios, mostrándose obediente a la voluntad del Padre de los cielos.
  • Si no intentó crear un hogar, donde la ternura, el perdón, el respeto, la fidelidad y el servicio desinteresado son norma.
  • Si no intentó enseñar a sus hijos a valorar más lo interior y espiritual que lo material e instintivo.
  • Si no reconoció ante sus hijos sus propios defectos.
  • Si no inició a sus hijos en los misterios de la fe.
  • Si no enseñó a sus hijos a orar y a descubrir su vocación de hijos de Dios.
  • Si no dio generosamente y sin cansarse el perdón pedido por las ofensas, las discusiones, las injusticias y las omisiones. (ver Mt 18, 21-22; Lc 17, 4).
  • Si no eligió para sus hijos la escuela que más le ayude en su tarea de educador cristiano.
  • Si no pagó los impuestos, si no ejerció el derecho al voto, si no defendió a su país (Rm 13, 7).
  • Si no rechazó seguir las leyes civiles contrarias a las enseñanzas del Evangelio: (Mt 22, 21; Hch 5, 29).

EL QUINTO MANDAMIENTO: No matarás.

Han oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás’ (Ex 20, 13); y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal (Mt 5, 21-22).

Usted pecó contra el quinto mandamiento:

  • Si provocó hambre o muerte (homicidio voluntario). Es un pecado mortal (excluye de la comunión sacramental).
  • Si hirió, secuestró, mutiló, amenazó, torturó o fue violento física o moralmente con alguien.
  • Si tuvo ira (deseo de venganza), odio (desear el mal) o se vengó de alguien. Es un pecado mortal.
  • Si no ayudó a una persona en peligro.
  • Si prestó dinero a usura, es decir, con altas tasas de interés (cf Am 8, 4-10).
  • Si provocó un aborto o si ayudó a hacerlo (Jr 1, 5; Jb 10, 8-12; Sal 22, 10-11; Sal 139, 15). Es pecado mortal.
  • Si no atendió a personas enfermas o disminuidas, que estaban a su cargo.
  • Si intentó quitarse la vida. Es pecado mortal.
  • Si abusó de la comida, del alcohol, del tabaco o de las medicinas.
  • Si por borrachera o gusto a la velocidad, puso en peligro la seguridad de los demás y la suya propia. Es pecado mortal.
  • Si usó, produjo o traficó droga. Es pecado mortal.
  • Si amenazó o intimidó a alguien.
  • Si se esterilizó voluntariamente o si obligó a alguien a hacerlo.
  • Si llegó a desear matar o herir gravemente a alguien, es pecado mortal (Mt 5, 22).
  • Si le deseó un daño grave a alguien es un pecado mortal (Mt 5, 44-45).

EL SEXTO MANDAMIENTO: No cometerás adulterio.

Han oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’ (Ex 20, 14; Dt 5, 17). Pues yo les digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón (Mt 5, 27-28).

Usted pecó contra el sexto mandamiento:

  • Si estando de novio no reservó para el matrimonio las manifestaciones de ternura específicas de los esposos, como por ejemplo, las relaciones sexuales. Es pecado mortal.
  • Si estando casado buscó el placer sexual sin estar dispuesto a procrear vida, por ejemplo, usando anticonceptivos. Es pecado mortal.
  • Si se masturbó, o sea, si excitó sus órganos genitales a fin de obtener un placer sexual. Es pecado mortal.
  • Si se unió sexualmente fuera del matrimonio. Es pecado mortal. Es más grave aún si fue con menores.
  • Si se dedicó a la pornografía como actor, comerciante o público. Es pecado mortal.
  • Si se dedicó a la prostitución o pagó por ella. Es pecado mortal. Es más grave aún si involucró a niños o adolescentes.
  • Si violó, o sea si forzó o agredió sexualmente a una persona. Es pecado mortal. Más grave todavía es la violación cometida por parte de los padres o de educadores con los niños que le estaban confiados.
  • Si tuvo actos homosexuales. Es pecado mortal.
  • Si donó esperma o el óvulo, si prestó el útero. Es pecado mortal.
  • Si usó de la inseminación y fecundación artificiales.
  • Si consideró tener un hijo como si fuera un derecho y no como un don.
  • Si fue adultero, es decir, infiel estando en matrimonio (ver Mt 5, 32; 19, 6; Mc 10, 11; 1 Co 6, 9-10). Cristo condena incluso el deseo del adulterio (ver Mt 5, 27-28). Esto aunque estén separados o divorciados civilmente (ver Mt 5, 31-32; 19, 3-9; Mc 10, 9; Lc 16, 18; 1 Co 7, 10-11; ver Mt 19, 7-9). Es pecado mortal. El hecho de contraer una nueva unión, aunque reconocida por la ley civil, aumenta la gravedad de la ruptura: el casado de nuevo se halla entonces en situación de adulterio público y permanente.
  • Si cometió incesto (ver Lv 18, 7-20; 1 Co 5, 1.4-5) o abusó sexualmente de niños o adolescentes. Es pecado mortal.
  • Si vivió en concubinato, o sea, si vivió fuera del matrimonio una unión que implicaba actos sexuales. Es un pecado mortal.

EL SÉPTIMO MANDAMIENTO: No robarás.

No robarás (Mt 19, 18; Ex 20, 15; Dt 5,19).

Pecó contra el séptimo mandamiento:

  • Si tomó o retuvo un bien de alguien o perjudicó a alguien en sus bienes.
  • Si usó de sus bienes de modo que le sirvieron sólo a usted, y no también para beneficio de los demás, ante todo de sus más cercanos.
  • Si teniendo bienes como tierras o fábricas, o una profesión o un arte, no buscó que le aproveche al mayor número de personas posible.
  • Si cayó en el consumismo, olvidándose dar una parte al sin techo, al enfermo, al pobre.
  • Si estuvo apegado a los bienes materiales.
  • Si fue injusto con los derechos de otro y no lo dio le que le correspondía.
  • Si retuvo a propósito cosas prestadas u objetos perdidos.
  • Si estafó en el comercio (cf Dt 25, 13-16),
  • Si pagó salarios injustos (cf Dt 24,14-15; St 5,4),
  • Si elevó los precios especulando con la ignorancia o la necesidad ajenas (cf Am 8, 4-6).
  • Si realizó trabajos mal hechos.
  • Si cometió fraude fiscal.
  • Si falsificó cheques o facturas.
  • Si gastó excesivamente, si despilfarró.
  • Si dañó voluntariamente propiedades privadas o públicas y no las reparó.
  • Si no cumplió los contratos comerciales de venta o compra, los contratos de alquiler o de trabajo.
  • Si hizo un contrato de mala fe.
  • Si no pagó sus deudas libremente contraídas.
  • Si no devolvió un bien robado a su propietario o no devolvió el equivalente.
  • Si participó de alguna manera en un robo, o se aprovechado de él sabiendo; por ejemplo, si lo ordenó o ayudó o encubrió.
  • Si se hizo esclavo de juegos de azar (de cartas, etc.) o apuestas, de tal modo que se privó de lo que le es necesario para atender a sus necesidades o las de los demás.
  • Si apostó injustamente o hizo trampas en los juegos.
  • Si estuvo involucrado en actos o empresas que esclavizaron a seres humanos, menospreciaron su dignidad personal, los compraron, los vendieron o los cambiaron como mercancía.
  • Si hizo sufrir inútilmente a animales o sacrificó sin necesidad sus vidas.
  • Si invirtió en animales sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres.
  • Si desvió hacia los animales el afecto debido únicamente a los seres humanos.
  • Si tuvo apetito desordenado de dinero (Mt 6, 24; Lc 16, 13).
  • Si no ha rechazado ideologías totalitarias y ateas como el ‘comunismo’ o ‘socialismo’.
  • Si no ha rechazado en la práctica el ‘capitalismo’, el individualismo y la primacía absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano.
  • Si no cumplió con el deber de trabajar (2  Ts 3, 10; cf 1 Ts 4, 11).
  • Si usted tuvo una responsabilidad en el Estado y no garantizó la libertad individual y la propiedad, un sistema monetario estable y servicios públicos eficientes, de manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los frutos de su trabajo.
  • Si negó o retuvo el salario justo (cf Lv 19, 13; Dt 24, 14-15; St 5, 4).
  • Si cuando hizo huelga estuvo acompañada de violencias o si la llevó a cabo por objetivos no directamente vinculados con las condiciones del trabajo.
  • Si no pagó a los organismos de seguridad social los aportes.
  • Si privó de empleo a alguien a causa de una huelga.
  • Si se negó a ayudar a los pobres (ver Mt 5, 42; 10, 8; 25, 31-36)
  • Si no cultivó el amor por los pobres (ver Lc 6, 20-22; Mt 8, 20; Mc 12, 41-44; Ef 4, 28).
  • Si no socorrió a quien estaba en necesidad (ver Is 58, 6-7; Hb 13, 3; Mt 25,31-46; Tb 4, 5-11; Si 17, 22; Mt 6, 2-4; Lc 3, 11; 11, 41; St 2, 15-16).

EL OCTAVO MANDAMIENTO: No dirás falso testimonio ni mentirás.

Se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos (Mt 5, 33; Ex 20, 16)).

Pecó contra el octavo mandamiento:

  • Si falseó la verdad.
  • Si no amó incondicionalmente la verdad (ver Mt 5, 37).
  • Si no honró y atestiguó la verdad.
  • Si no buscó la verdad religiosa o no se adhirió una vez que la conoció o no ordenó toda su vida según sus exigencias.
  • Si no fue fue veraz, sincero y franco en sus actos y no dijo la verdad en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía.
  • Si faltó a la confianza debida a alguien no manifestándole la verdad, o si no fue honrado y discreto.
  • Si se avergonzó de dar testimonio del Señor (ver Mt 18, 16 y 2 Tm 1, 8).
  • Si no profesó la fe sin ambigüedad (Hch 24, 16).
  • Si hizo públicamente una afirmación contraria a la verdad. Por ejemplo, si dio un falso testimonio ante un tribunal (ver Pr 19, 9) o si la lo dijo bajo juramento. Es pecado mortal.
  • Si contribuyó a condenar a un inocente, a disculpar a un culpable o a aumentar la sanción en que ha incurrido un acusado (ver Pr 18, 5).
  • Si aceptó como verdadero un defecto moral de alguien, sin tener para ello fundamento suficiente, aunque usted no haya dicho nada.
  • Si no trató de interpretar en un sentido favorable los pensamientos, palabras y acciones de alguien. Y si no pudo, si no preguntó porqué. Y si con eso vio que esa persona hizo mal, si no la corrigió con amor y no buscó todos los medios para que, corrigiéndose, se salve.
  • Si sin ninguna razón válida, habló mal de alguien, dando a conocer sus defectos y faltas a personas que no lo sabían.
  • Si calumnió, o sea, si mediante palabras contrarias a la verdad, dañó la reputación de alguien y dio ocasión a juicios falsos.
  • Si halagó, aduló, complació, alentó o confirmó a otro en la malicia de sus actos y en la perversidad de su conducta. Si con eso se hizo cómplice de vicios o pecados mortales, es pecado mortal.
  • Si fue irónico, o sea, si trató de ridiculizar a alguien caricaturizando de manera malévola tal o cual aspecto de su comportamiento.
  • Si mintió, o sea, si dijo o hizo algo falso con intención de engañar a alguien que tenía derecho a conocer la verdad (Jn 8, 44). La gravedad de su mentira se mide según la verdad que deformó, según las circunstancias, las intenciones que tuvo, y los daños padecidos por los que resultaron perjudicados.
  • Si no cumplió con su deber de reparar la mentira, aunque haya sido perdonado.
  • Si no calló o fue discreto por bien y seguridad de alguien, o por respeto de la vida privada.
  • Si reveló una verdad a quien no tenía derecho a conocerla (cf Si 27, 16; Pr 25, 9-10).
  • Si no guardó una confidencia hecha bajo secreto, salvo los casos excepcionales en los que el no revelarla podría causar al que se las confió, a usted o a un tercero daños muy graves y evitables únicamente mediante la divulgación de la verdad.
  • Si no guardó una justa reserva respecto a la vida privada de otros.
  • Si participando en un medio de comunicación, no mantuvo un justo equilibrio y atentó contra la intimidad y libertad de alguien, aunque sean personas públicas.
  • Si participando en un medio de comunicación (prensa, radio, cine, tv, internet, etc), los contenidos que comunicó no fueron siempre verdaderos e íntegros; o no lo hizo de modo honesto y conveniente, es decir, no respetó escrupulosamente las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia como en su divulgación..
  • Si participando en un medio de comunicación, no se esforzó por formar y difundir una recta opinión pública.
  • Si siendo usted un profesional de la prensa, en la difusión de la información no sirvió a la verdad u ofendió a la caridad, por ejemplo, difamando.
  • Si estando en los poderes públicos, no trató de asegurar de que el mal uso de los medios de comunicación no llegue a causar graves peligros para las costumbres públicas y el progreso de la sociedad. Por ejemplo: si no sancionó la violación de los derechos de cada uno a la reputación y al secreto de la vida privada; Si no dio a tiempo y honestamente las informaciones que se referían al bien general y respondían a las inquietudes fundadas de la población; Si justificó el recurso a falsas informaciones para manipular la opinión pública mediante los medios de comunicación; Si atentó contra la libertad de los individuos y de los grupos; Si falsificó sistemáticamente la verdad, si ejerció mediante los medios de comunicación un dominio político de la opinión, si manipuló a los acusados y a los testigos en los procesos públicos.

EL NOVENO MANDAMIENTO: No desearás la mujer de tu prójimo.

El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón (Mt 5, 28; Ex 20, 17).

Usted pecó contra el noveno mandamiento:

  • Si no ajustó su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres aspectos: la caridad (ver 1 Tm 4, 3-9; 2 Tm 2 ,22), la castidad o rectitud sexual (ver 1 Ts 4, 7; Col 3, 5; Ef 4, 19), el amor de la verdad y la ortodoxia de la fe (ver Tt 1, 15; 1 Tm 3-4; 2 Tm 2, 23-26).
  • Si no mantuvo la pureza de la mirada exterior e interior: mediante la disciplina de los sentidos y la imaginación; mediante el rechazo de toda complacencia en los pensamientos impuros que inclinan a apartarse del camino de los mandamientos divinos (Sb 15, 5).
  • Si intentó luchar por su continencia dependiendo de sus propias fuerzas, olvidándose de que nadie puede ser continente si Dios no se lo da.
  • Si no tuvo pudor y discreción en la elección de su vestimenta, rechazando mostrar o erotizar partes del cuerpo que deben permanecer ocultas por la dignidad de las personas y por la relación que existe con ellas, evitando el riesgo de una mórbida curiosidad.
  • Si no invitó a la paciencia y a la moderación en la relación amorosa, exigiendo que se cumplan las condiciones del don y del compromiso definitivo del varón y de la mujer entre sí.
  • Si no rechazó los exhibicionismos del cuerpo humano en las publicidades.
  • Si no rechazó las presiones de los medios (prensa, radio, cine, tv, internet, etc) a hacer pública toda confidencia íntima.
  • Si no resistió a las presiones de la moda y a la presión de las ideologías dominantes.
  • Si no educó en el pudor a sus hijos.
  • Si no evitó el erotismo difundido por los medios (prensa, cine, tv, internet, etc).
  • Si no se mantuvo apartado de los espectáculos que favorecen la curiosidad insana y la imaginación indecorosa.

EL DÉCIMO MANDAMIENTO: No codiciarás nada que sea de tu prójimo.

No codiciarás nada que sea de tu prójimo (Ex 20, 17; Dt 5, 21).

Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón (Mt 6, 21).

Usted pecó contra el décimo mandamiento:

  • Si codició injustamente lo que no es suyo y pertenece o le corresponde a otra persona.
  • Si tuvo avaricia, o sea, pasión inmoderada de riquezas y de poder.
  • Si deseó cometer una injusticia mediante la cual dañaría a alguien en sus bienes.
  • Si no apartó sus deseos de todo lo que no le pertenece (Si 5, 9).
  • Si siendo comerciante, y deseó la escasez o la falta de las mercancías o vio con tristeza que no era el únicos en comprar y vender, para poder vender más caro y comprar a precio más bajo.
  • Si deseó que los otros estén en la miseria para lucrar vendiéndoles o comprándoles.
  • Si siendo médico, deseó tener más enfermos.
  • Si siendo abogado, anheló más causas y procesos importantes y numerosos.
  • Si envidió, o sea, si experimentó tristeza ante el bien de alguien y deseó poseerlo, aunque sea en forma indebida. Si deseó a alguien un mal grave, es un pecado mortal (ver 2 S 12, 1-4; Gn 4, 3-7; 1 R 21, 1-29; Sb 2, 24) y excluye de la comunión sacramental.
  • Si no se alegró en los méritos de alguien.
  • Si tuvo su corazón apegado a las riquezas (ver Lc 6, 24).
  • Si no confió en la providencia del Padre del cielo (cf Mt 6, 25-34).

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