La devoción al Sagrado Corazón: una devoción de amigos

El vaso de perfume de María, la hermana de Lázaro (Jn 12, 3), es el corazón lleno de amor. Los amigos del Sagrado Corazón lo vierten sobre los pies de Jesús que besan tiernamente con el amor de compasión. Ellos lo enjugan con sus cabellos, es decir, que todas la acciones exteriores se refieren al afecto tierno que ellos tienen al Sagrado Corazón colmado de oprobios…
San Marcos (Mc 14, 3) hizo observar que María quiebra el vaso de alabastro para expandir el perfume; esto significa que los amigos del Sagrado Corazón deben consumirse totalmente en el amor y gastarse por él hasta la muerte…
El olor del perfume derramado embalsama toda la casa, es decir, la Iglesia. El culto al Sagrado Corazón debe perfumar la Iglesia expandiendo el perfume del amor y de la abnegación por el salvador.
Algunos comparando esta nueva forma de la devoción con las antiguas devociones, podrían decir: “¿Para qué toda esta prodigalidad de amor y de sentimiento? ¿Por qué una forma nueva de devoción y de nuevas virtudes?”. Pero nuestro Señor podrá justificar a los amigos de su Corazón como justificó a María: “Déjenles hacer, dirá él, también amo a los que imitan y glorifican mi pobreza o mi apostolado exterior, pero estos me son agradables en su entrega espacial a mi amor y en la ofrenda de todas sus acciones y sacrificios en este espíritu de amor y de reparación que consuela mi Corazón herido y entristecido”.

Online: Padre Dehon, CAM II 86-88
Edición Española: Padre Dehon, Coronas de Amor, pág. 187-188

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