Pobreza

Con corazón pobre

Siguiendo a Cristo que vivió su señorío sobre las cosas como servicio a la misión, asumimos: un estilo de vida sobrio, la comunión de bienes y proyectos y la evangelización de los pobres. Nos sometemos a la ley del trabajo y nos comprometemos a una gestión de la economía que sea sana, justa y solidaria, conforme a las normas de la Congregación y a las leyes civiles.
La pereza, la cerrazón y la falta de colaboración y corresponsabilidad, atentan contra la pobreza evangélica. La renovada opción por los pobres nos ayuda a encontrar formas concretas para testimoniar este voto en nuestra vida diaria.

Cada comunidad asume la responsabilidad de la administración y del uso personal y comunitario de sus bienes (cfr. Cst. 136); nadie puede disponer de ellos sin el consentimiento de la autoridad competente. Lo mismo vale para pasar los bienes patrimoniales de una comunidad a otra (NAB nn. 2-3.49). Cada religioso al terminar el mes, rinde cuenta al Superior de los ingresos y gastos individuales.
Asumimos de una manera comunitaria el compromiso social por los pobres y la búsqueda creativa de la autosuficiencia económica de nuestra comunidad en misión.

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s