Dimensión comunitaria

La Iglesia es esencialmente misterio de comunión. “La participación en la comunión trinitaria puede transformarlas relaciones humanas, creando un nuevo tipo de solidaridad” (VC 41). Aceptamos la comunidad como don del Espíritu (VFC 7). Vivimos profundamente la comunión entre sacerdotes y hermanos y aceptaremos compartir nuestro carisma con los demás miembros de la familia dehoniana y con todo el Pueblo de Dios (NC 25).
El llamado al seguimiento de Cristo y a construir la Fraternidad (VFC 11) exige:

  • un proyecto comunitario y un estilo de vida que debe ser signo del Reino en la Iglesia y en el mundo;
  • los momentos de oración comunitaria (VFC 11-20);
  • la convivencia comunitaria, aceptando los límites personales y profundizando el diálogo; compartiendo las angustias y las alegrías; reservando momentos para la reflexión (cursos, retiros…) y para la diversión (fiestas, paseos…); fomentando la cordialidad, la hospitalidad y el servicio (VFC 21-28).

Nuestras comunidades son un lugar y un sujeto de la misión. “La comunidad y la misión están profundamente unidas” (VFC 58). Por eso buscamos en espíritu de corresponsabilidad, llegar a una verdadera comunión de bienes y proyectos. La vivencia en fraternidad valora las iniciativas zonales, provinciales, congregacionales y de la vida religiosa en general.

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