Dimensión humana

El crecimiento humano-afectivo

Debe ser cuidadosamente acompañado y requiere la colaboración de profesionales. El crecimiento humano del formando promueve los valores básicos que hacen al equilibrio personal, capacidad de diálogo, aceptación de sí mismo, sentido moral y educación sexual. El celibato consagrado supone un contacto suficiente con la familia, con la realidad social, política y económica. La madurez afectiva y moral es condición indispensable para la vida comunitaria y el proceso formativo (cfr. RFG. 4.2.1).

El estudio

Mediante el estudio el formando crece en su vida espiritual y se dispone a realizar su ministerio pastoral (cfr. PDV. 51). La formación intelectual se integrará en un camino espiritual marcado por la experiencia personal de Dios, la escucha de su palabra y el estudio de la teología de la vida religiosa.
Optamos por un estudio especializado, preparando personas con capacitación específica “en ciencias teológicas y sociales, espiritualidad, pedagogía, comunicación” (NC). Asumimos la cultura latinoamericana y en ella maduramos un perfil dehoniano abierto a la cultura universal.

El trabajo

El espíritu de servicio hace valorar el trabajo como señal de pertenencia a nuestra familia religiosa y de gratitud a nuestros bienhechores. El trabajo manual, como el estudio y la actitud pastoral, es un elemento indispensable en la formación.

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